Si hay un trabajo complicado es acabar una obra ya empezada y que trae muchos problemas, no suele ser lo que nadie quiere hacer, los motivos son innumerables, ya que llegar a una obra, un hotel de 102 habitaciones y 6 plantas de altura, que está a un 75 % de finalización, y con una larga lista de vicios, pues no es algo que emocione demasiado.

Pero si además te dicen, no tenemos tiempo, y nos hemos pasado de presupuesto, pues es para pensárselo dos veces. Pero en los desafíos es donde está lo más interesante de este sector. Así que nos pusimos manos a la obra, y lo conseguimos, ¡vaya que lo conseguimos!

Tubo de PVC de 110mm embutido en un pilar de 300mm. Muy normal no es la verdad.

La lista de desastres era interminable, pero no hay obra que no se acabe con 100 horas de trabajo semanal y un equipo comprometido, y además, no solo reduciendo costos, es que generamos dinero, sí, conseguimos generar alrededor de 2 millones de pesos mexicanos en efectivo, más lo que se ahorró, sobre unos 7 millones de pesos evitados a nuestro cliente. Que en una situación así, pues no siempre es algo fácil, pero sí hace que cuando acabas salgas muy orgulloso del trabajo realizado.

Básicamente la desorganización de la obra fue el motivo de que las cosas no acabaran bien, nunca hay un solo responsable, siempre estas situaciones son más complejas de lo que parece a priori, al final, todas las partes implicadas tenían su parte de razón, pero entre todos no fueron capaces de ponerse de acuerdo. La falta de una dirección de obra firme, de una planificación estricta y un cliente que tampoco es fácil, pues generaron una situación de obra viciada, algo muy peligroso en edificios de ese tamaño y características.

Hubo un punto de inflexión, y es que a mitad de la construcción la propiedad decide cambiar un montón de aspectos básicos del proyecto, lo cual, altera todo, y eso hizo que la constructora perdiera también el control de su propia obra. No se reevaluó el proyecto nuevamente, y empezaron a improvisar, mal asunto, y por eso, la culpa no fue de nadie y fue de todos. Del cliente por cambiar a media obra medio proyecto y de la constructora por no parar y rehacer todo y presentar las diferencias de costo (por eso se fueron de presupuesto), se entró en una dinámica de permanente improvisación para ir resolviendo problemas que salieron de control.

Algunas de las cosas que encontramos fueron:

Conexiones en alta tensión, y las tomas de tierra iban por la misma charola metálica del resto de cableado, pero la toma de tierra desnuda. Así, en caso de descarga, pues se podía quemar la instalación entera del edificio.

Instalación eléctrica desastrosa. Hubo que hacerla prácticamente entera de nuevo. De hecho, hubo que doblar la potencia eléctrica hasta prácticamente los 800 KW, eso nos hizo poner un segundo transformador, un segundo generador, cambiar todos los cuadros de control, …, en resumen, una instalación nueva.

Instalación hidráulica. Otro problema de mal dimensionado, no del proyecto original, sino del momento del cambio, que hizo que todo se quedó pequeño. Incluso hubo que añadir sistemas de agua caliente porque el cálculo original estaba ya infradimensionado. También se habían olvidado de la planta de pre-tratamiento de agua potable, que hubo que añadirla posteriormente.

Drenajes. Otro problema, hubo que reevaluar los drenajes, y añadir una segunda bomba, aunque lo ideal habrían sido 3 para poder ir alternando.

Sistema antiincendios. Pues para ese edificio por norma hacían falta unos 50.000 ltrs de agua en reserva, y habían 10.000, sin contar que los equipos de bombeo de agua sencillamente no tenían potencia para subir una columna de agua a la presión correcta 6 plantas.

Hubo que revisar todos las instalaciones internas de agua y drenaje, ya que habían fugas por prácticamente todo el edificio.

La carpintería fue un desastre, no habían dos puertas con el mismo ancho, cuando las pusieron, pues no estuvieron finos, así que hubo que hacer una larga lista de cosas a medida.

Los alféizares de las ventanas, de TODAS las ventanas, tenían la pendiente al revés, de forma que al llover generaba filtraciones al interior. Hubo otros problemas de filtraciones en cubierta, pero eso fue más fácil, hasta habitual podría decirse.

En cuanto a los acabados, pues los que estaban hubo que revisarlos todos, ni qué decir tiene que la cantidad de cosas a revisar fue una lista larguísima. O el anuncio luminoso sobre una torre inmensa que había a la entrada y que valía una fortuna, donde se les había olvidado poner la palabra HOTEL, que suele ser una buena idea que en un hotel ponga hotel en el cartel anunciador iluminado y gigante. Hubo mil detalles de puro diseño que tuvimos que resolver también.

Otro de los problemas graves que hubo que resolver, fue el relacionado con que junto al hotel se iba a realizar un edificio grande de apartamentos, que se quedó parado, pero sí se había hecho la excavación. Así que cuando empezó a llover, y llovió mucho, muchísimo, estábamos junto a una de las piscinas más grandes del país, en un lugar de suelos malos con arcillas expansivas nada cohesionadas, pues nos generó otro problema añadido, que no era ninguna tontería, ya que se caían las paredes de tierra de forma constante.

El problema del agua y la inconsistencia del suelo hizo que tuviéramos de actuar sin demora, a todo esto mientras otras 400 cosas de forma simultánea se iban rompiendo.

Obviamente los problemas de suelos se resolvieron, de hecho las partes intervenidas deben de tener la mejor consistencia de suelo de la región. El propio edificio tuvo muchos asientos, excesivos asientos, de forma que salieron grietas por todas partes, que fue algo que hubo que atender también. La mala previsión de un aumento de peso inmenso al edificio, que ya de por sí era demasiado pesado, con un suelo malo, etcétera, pues creo toda una cascada de efectos lineales.

También hubo que rehacer todos los suelos de las duchas de las 102 habitaciones, ya que si echabas agua, pues se filtraba porque las juntas del desagüe estaban mal hechas, y claro, en una ducha lo normal es que caiga agua pero no a la planta de abajo, y que acabes teniendo una nada esperada cascada en la planta baja. Además de ir revisando todas y cada una de las instalaciones de agua, electricidad y apoyos al aire acondicionado (de hecho la instalación de aire acondicionado fue de las pocas cosas que estaban bien hechas), pero como se cambió todo sobre la marcha, pues los pasantes de electricidad molestaban. Y también hubo que reacomodarlo todo. Nuevamente no se rehizo el proyecto cuando se solicitó un cambio tan importante.

Por supuesto hubo una larga lista de cosas dignas de mención, pero daría para un libro, quizá los equipos de extracción de aire (que luego sustituimos por otros sistemas más económicos, lógicos y eficaces) que habían sido resueltos de una forma, cuando menos, poco seria.

Otra de las cosas que fue de locos, fue la señalética que se nos entregó, no solo faltaba la mitad, ya que tampoco habían extintores previstos ni señalética de seguridad, que obviamente se añadió junto con un montón de cosas más relacionadas con la seguridad pasiva y activa del edificio. Pero lo de la señalética con faltas de ortografía, con puras calcamonías que sin haber acabado no quedaba ni la mitad fue tristemente muy cómico. Y para muestra un botón.

Bienvenidos a nuestra Mefting Room

Y bien, pues a pesar de todo lo anterior, y unas 15.934 cosas desastrosas más, se acabó, se resolvieron todos los problemas, y además quedó no solo bien, desde un punto de vista constructivo, sino precioso.

Conseguimos, con la mitad de personal y en 3 meses hacer el cierre de obra, a todo esto mientras además vendíamos restos de materiales para ir sufragando la inacabable lista de gastos no previstos, ya que  cada día era una nueva sorpresa. Pero lo hicimos. Y lo hicimos bien.

Y quedó un hotel bien preparado, y listo para recibir a sus huéspedes en unas hermosas habitaciones y suites.

Y esta es la historia de como las cosas pueden torcerse hasta límites insospechados cuando perdemos el control de una obra. Pero también es la historia de que todo se puede enderezar nuevamente y acabar entregando una obra de calidad y bien hecha.

Si visitan Torreón (Coahuila – México) no dejen de visitar el Hotel Home Business & Suites, aunque solo sea para entrar al bar a tomar algo, realmente les va a gustar. Y si deciden hospedarse, verán unas habitaciones preciosas, y pueden ducharse tranquilos, ni se quedarán sin agua caliente ni habrán goteras. Todo lo contrario, sentirán un gran confort en su estancia, ah, y la alberca está climatizada, y ya no pierde agua.

Si usted tiene entre manos una obra así, ya sabe, contacte con nosotros, somos especialistas.

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